Hoy, como cada mañana me desperté a las 5:30 am, me bañé y mientras me arreglaba encendí el televisor, vi lo que se hubiera convertido en mi peor pesadilla si lo hubiera ignorado: bloqueo de transportistas del Estado de México. Lo primero que pensé fue "ya no llegué al trabajo", pero también pasó por mi mente la posibilidad de ni siquiera hacer el intento en llegar, total aún me quedan algunos días de vacaciones. Todo esto me daba vueltas en la cabeza cuando oí a mi hermano menor tocar la puerta de mi cuarto y decir "Oye, llego a las cuatro a tu oficina para comer", ni modo, adiós planes de irme de pinta, ya será otro día. De todas formas me tomé mi tiempo en desayunar y cambiar de canal en canal con la esperanza de que el bloqueo se prolongara lo suficiente como para poder tener una excusa por llegar tarde, muy tarde.
Lamento que muchas personas, aproximadamente cuatro millones, según dijeron, llegaran tarde o de plano no llegaran a sus trabajos, escuelas, etcétera. Yo preferí esperar en mi casa a que la circulación se reanudara y evitar así un coraje tan temprano.
Monday, August 29, 2005
Wednesday, August 17, 2005
No será lo mismo
Después de tanta espera nos anunciaron lo inevitable y recortaron a la mitad del personal que trabajaba en la oficina. La situación es lamentable y más porque además de mis compañeros, todos ellos se convirtieron en mis amigos. A ellos les agradezco la paciencia, los quiero y les deseo la mejor de las suertes.
Tuesday, August 16, 2005
Thursday, August 11, 2005
Vivir lejos
Casi toda mi vida, la excepción fue el corto periodo de tiempo en el que viví en Querétaro, he vivido en el Estado de México, justo a cinco minutos de la caseta de Ecatepec de la autopista México-Pachuca, por tanto estoy bastante acostumbrada a realizar largos recorridos para hacer casi cualquier cosa.
Toda mi educación primaria y secundaria la cursé en un colegio particular de la zona de Acueducto de Guadalupe, al norte de la ciudad, lo que hacía que la mayoría de mis compañeros vivieran en la zona de Lindavista y por tanto yo tuviera pocas oportunidades de aceptar las invitaciones a comer o a ver la televisión con mis amigos. A pesar de que en ese entonces no había tanto tráfico, el traslado de la escuela a la casa, por medio del autobús escolar, era largo y todavía lo era más cuando la ruta exigía ir primero a Ojo de Agua.
El tiempo del recorrido se extendía por poco más de 30 minutos, los justos para tuvieramos la oportunidad de contar alguna película durante el trayecto. De hecho, como el relato, en ocasiones, resultaba bastante detallado ocupaba el recorrido de la mañana, de la casa a la escuela, y de la tarde, de la escuela a la casa. Muchos recuerdos guardo de aquellos viajes en los que también organizabamos pequeñas reuniones en las que las jícamas, betatabeles y zanahorias con chile no podían faltar. En ese entonces nunca me quejé de la "lejanía" de mi casa respecto de la escuela, al contario.
Para el periodo en que cursé la preparatoria, el cambio de escuela se hizo necesario y mis papás optaron esta vez por una escuela cercana. De todas formas, las dificultades, por vivir lejos, comenzaron. Había tantos lugares a donde ir, películas por ver, conciertos a los que asistir, que poco a poco tuve que buscar la forma de poder hacerlo sin depender directamente de mis padres, claro, no podía pedirles dinero y nunca me hubieran dado el permiso. Así que bajo la premisa de "más vale pedir perdón que pedir permiso", durante ese tiempo me inventé muchas amigas que por supuesto vivían en el Distrito y claro, todas me invitaban a comer, al cine e incluso a quedarme a dormir. La verdad era un poco alejada de lo que yo les contaba a mi familia, en realidad hacía tareas y trabajos escolares a cambio de cierta cantidad, misma que posteriormente utilizaba para pagar la entrada al cine, al concierto y en ocasiones pagar el hotel de paso en el que me quedaba por no tener que hacer el peligroso regreso a la casa, vaya ironía.
La época de la universidad no cambió la situación y digamos que sólo acrecentó los problemas puesto que ahora la escuela fue nada más y nada menos que la UNAM, Ciudad Universitaria, en específico. Por supuesto que mi estancia allí provocó que yo pasara el menor tiempo en mi casa, que seguía tan lejos como siempre.
Ahora, trabajando en el museo las cosas no son muy diferentes, debido al tráfico, la lejanía a aumentando y el recorrido diario se ha extendido hasta llegar a dos horas y media. Por eso, justo ahora cuando estoy viendo la posibilidad de comprar un departamento en el Distrito Federal, al sur de la ciudad, mi abuela me dice "oye pero ¿Te vas a ir a vivir tan lejos?" y como personaje de Condorito me voy de espaldas pensando, "exijo una explicación".
Toda mi educación primaria y secundaria la cursé en un colegio particular de la zona de Acueducto de Guadalupe, al norte de la ciudad, lo que hacía que la mayoría de mis compañeros vivieran en la zona de Lindavista y por tanto yo tuviera pocas oportunidades de aceptar las invitaciones a comer o a ver la televisión con mis amigos. A pesar de que en ese entonces no había tanto tráfico, el traslado de la escuela a la casa, por medio del autobús escolar, era largo y todavía lo era más cuando la ruta exigía ir primero a Ojo de Agua.
El tiempo del recorrido se extendía por poco más de 30 minutos, los justos para tuvieramos la oportunidad de contar alguna película durante el trayecto. De hecho, como el relato, en ocasiones, resultaba bastante detallado ocupaba el recorrido de la mañana, de la casa a la escuela, y de la tarde, de la escuela a la casa. Muchos recuerdos guardo de aquellos viajes en los que también organizabamos pequeñas reuniones en las que las jícamas, betatabeles y zanahorias con chile no podían faltar. En ese entonces nunca me quejé de la "lejanía" de mi casa respecto de la escuela, al contario.
Para el periodo en que cursé la preparatoria, el cambio de escuela se hizo necesario y mis papás optaron esta vez por una escuela cercana. De todas formas, las dificultades, por vivir lejos, comenzaron. Había tantos lugares a donde ir, películas por ver, conciertos a los que asistir, que poco a poco tuve que buscar la forma de poder hacerlo sin depender directamente de mis padres, claro, no podía pedirles dinero y nunca me hubieran dado el permiso. Así que bajo la premisa de "más vale pedir perdón que pedir permiso", durante ese tiempo me inventé muchas amigas que por supuesto vivían en el Distrito y claro, todas me invitaban a comer, al cine e incluso a quedarme a dormir. La verdad era un poco alejada de lo que yo les contaba a mi familia, en realidad hacía tareas y trabajos escolares a cambio de cierta cantidad, misma que posteriormente utilizaba para pagar la entrada al cine, al concierto y en ocasiones pagar el hotel de paso en el que me quedaba por no tener que hacer el peligroso regreso a la casa, vaya ironía.
La época de la universidad no cambió la situación y digamos que sólo acrecentó los problemas puesto que ahora la escuela fue nada más y nada menos que la UNAM, Ciudad Universitaria, en específico. Por supuesto que mi estancia allí provocó que yo pasara el menor tiempo en mi casa, que seguía tan lejos como siempre.
Ahora, trabajando en el museo las cosas no son muy diferentes, debido al tráfico, la lejanía a aumentando y el recorrido diario se ha extendido hasta llegar a dos horas y media. Por eso, justo ahora cuando estoy viendo la posibilidad de comprar un departamento en el Distrito Federal, al sur de la ciudad, mi abuela me dice "oye pero ¿Te vas a ir a vivir tan lejos?" y como personaje de Condorito me voy de espaldas pensando, "exijo una explicación".
Wednesday, August 10, 2005
El ensueño de los animales
(Homenaje sonoro a Franz Marc 1880-1916)
Bodegones sonoros digitales por Manrico Montero (Ciudad de México, 1973)
Los animales son una de las grandes temáticas en la obra del pintor expresionista alemán Franz Marc, y dentro de ese gran tema podemos encontrar muchos cuadros dedicados a retratar animales dormidos. A partir de ese motivo del animal durmiendo, Manrico Montero realiza esta colección de bodegones sonoros digitales con el título de El ensueño de los animales. Cada bodegón está basado y titulado a partir de cuadros específicos de Franz Marc con esa temática, como es el caso de Blue Black Fox, Deer in the Wood, Rehe in der Daemmerung, etcétera.
A partir de grabaciones de campo y emulación de estructuras orgánicas esculpidas a través de síntesis digital, Manrico Montero nos ofrece un sentido homenaje a Franz Marc lleno de bucólicos paisajes sonoros y ecología acústica.
Este concepto del bodegón sonoro tiene la intención de generar en el espectador una experiencia de sinestesia, un entrecruzamiento de los sentidos, enfatizando las cualidades de la imagen acústica: escuchar como contemplar.
Adentrémonos en esta experiencia aural contemplativa y permitamos que nuestros oídos sean nuestros ojos y descubramos el interior del ensueño de los animales.
Este domingo 14 de agosto a las 13:00 hrs, en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo, dentro del programa INMERSO FORO SONORO. Entrada libre.
Bodegones sonoros digitales por Manrico Montero (Ciudad de México, 1973)
Los animales son una de las grandes temáticas en la obra del pintor expresionista alemán Franz Marc, y dentro de ese gran tema podemos encontrar muchos cuadros dedicados a retratar animales dormidos. A partir de ese motivo del animal durmiendo, Manrico Montero realiza esta colección de bodegones sonoros digitales con el título de El ensueño de los animales. Cada bodegón está basado y titulado a partir de cuadros específicos de Franz Marc con esa temática, como es el caso de Blue Black Fox, Deer in the Wood, Rehe in der Daemmerung, etcétera.
A partir de grabaciones de campo y emulación de estructuras orgánicas esculpidas a través de síntesis digital, Manrico Montero nos ofrece un sentido homenaje a Franz Marc lleno de bucólicos paisajes sonoros y ecología acústica.
Este concepto del bodegón sonoro tiene la intención de generar en el espectador una experiencia de sinestesia, un entrecruzamiento de los sentidos, enfatizando las cualidades de la imagen acústica: escuchar como contemplar.
Adentrémonos en esta experiencia aural contemplativa y permitamos que nuestros oídos sean nuestros ojos y descubramos el interior del ensueño de los animales.
Este domingo 14 de agosto a las 13:00 hrs, en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo, dentro del programa INMERSO FORO SONORO. Entrada libre.
La última y nos vamos
Estamos a menos de una semana de saber cómo afectará el recorte de personal a este museo y aunque el panorama no es muy alentador me siento bastante tranquila. El pensar que la decisión no depende de mí, me traquiliza un poco y me obliga a permanecer a la espera de lo que suceda.
Wednesday, August 03, 2005
Recuperar el tiempo perdido
Por fin he decidido terminar lo que hace años debí haber hecho. No quiero enumerar pretextos, en lugar de ello quiero dar las gracias a las personas que me han alentado durante todo este tiempo, en especial a Ramón, quien a pesar de mi inconstancia ha mantenido la fe en mí.
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