Tuesday, May 30, 2006

Recomendación*

Si ustedes son fanáticos de los Pixies y se jactan de tener un buen sentido del humor les recomiendo visitar este sitio. No se arrepentirán.

*Recomendación promovida por Leaky Sparrow y por Jennings.

Monday, May 22, 2006

Ratas malditas

Desde hace tiempo he procurado no comprar cedés o deuvedés en Mixup porque acostumbran inflar los precios como si fueran los pequeños dragoncitos de Dig Dug, sin embargo, no lo voy a negar, en ocasiones entro a curiosear tal como sucedió ayer. Me dirigí a la sección de "Alternativo" (já) y busqué el Ringleader of the Tormentors y ya lo tienen pero a un precio de ¡318 pesos!. No es por nada pero es un robo descarado. Si entran ustedes aquí se darán cuenta de que el disco sólo cuesta 9.99 dólares (obviamente que deberán agregar los gastos de envío), es más si pagan 24.99 dólares hasta se llevan una t-shirt. Cómo se atreven a vender a esos precios, peor aún, cómo nos atrevemos a comprar con esos precios. Algo anda mal, muy mal.

Friday, May 19, 2006

Mamá tortuga

En los últimos días he perdido la esperanza de ver recuperada completamente a mi tortuga. Ya ha pasado ya mucho tiempo desde que se le diagnosticó edema de párpado y aunque la afección, al parecer no es muy grave, la pobre no ha sanado del todo. Sin importar los cuidados que le he procurado, el problema continúa. A veces tiene ambos ojos abiertos y se encuentra muy vivaracha pero otras veces, como en los días pasados, mantiene los ojos cerrados y se encuentra muy desanimada e inapetenete. Aunque había empezado a resignarme sobre su situación, ayer por la noche decidí esforzarme más y continuar con los cuidados que la pequeña requiere hasta que sane o no se pueda hacer más.

Al verla quietecita dentro de su estanque me dio pena pensar que llevaba dos días sin comer así que decidí sacarla del agua para intentar alimentarla. La puse sobre mi mano y mientras la acariciaba le dije que no tenía porque darse por vencida, que yo la ayudaría en todo lo que pudiera, que la quería mucho; pensarán que todo esto es excesivo y que veo mucho Animal Planet pero curiosamente dio resultado, abrió sus ojitos y me miró. La dejé encima de mi cama y fui hacia la cocina, donde entibié un poquito de agua para no ensuciar su estanque con alimento. Todo el tiempo sostuve a la tortuga entre mis dedos, permitiendo que parte de su cuerpo permaneciera en el agua, pero dejando su cabeza y por ende sus ojos fuera de ella. Con la mano que me quedó libre puede darle lechuga y charales. La pequeñita veía el alimento y abría su boca bien grandota para dar el respectivo mordisco. Pudo comer y yo me sentí feliz. Al menos anoche pude dormir más tranquilamente.

Thursday, May 18, 2006

La anhelada sala vacía

Cuando mi hermano mayor y yo eramos pequeños mis padres nos llevaban al cine de manera frecuente y generalmente eran ellos quienes elegían las películas pero siempre pensando en que la diversión fuera para todos. Al principio, cuando aún no sabíamos leer, ellos, con voz muy baja, nos leían los subtítulos. Así transurrió el tiempo hasta que tal práctica no fue necesaria y cada quien los podía leer para sí mismo.

Durante esa época los cines que frecuentábamos eran el Palacio Chino, Futurama, Lindavista, Cuitláhuac así como los Multicinemas Aragón. En otras ocasiones, las más divertidas, acudíamos al autocinema que se encontraba por Ciudad Satélite. La ventaja de ir al autocinema era que también podíamos ver películas que difícilmente hubieramos ver podido en los cines debido a nuestra corta edad. La trampa allí consistía en que como las funciones, por obvias razones, eran más tarde, mis papás nos podían acomodar en la parte trasera del automóvil y argumentar que estábamos dormidos. De esa manera pudimos ver películas como Mad Max (George Miller, 1979) o The Elephant Man (David Lynch, 1980) mientras disfrutabamos nuestras pastillas PEZ y nuestras palomitas.

A pesar de que en ese entonces eramos niños nunca se nos antojó correr por la sala ni dar maromas como muchos otros niños acostumbraban. Nosotros preferíamos quedarnos en nuestro lugar, ansiosos de que las luces se apagaran para poder disfrutar de la función. El permanecer tranquilos y callados nunca fue una imposición por parte de nuestros padres sino que más bien fue la asimilación natural del mundo adulto en el que generalmente nos desenvolvimos.

Ahora, a diferencia de aquellos tiempos, el ir al cine es una experiencia completamente diferente, sobre todo porque muchos de los niños que en ese entonces daban piruetas frente a la pantalla ya han crecido y al parecer su espíritu inquieto los ha motivado a no quedarse expectantes a lo que ocurre en la pantalla así que no paran y hablan con sus acompañantes, hablan con sus padres, amigos, novios y jefes por sus teléfonos celulares y salen y entran a la sala según lo demanden sus múltiples actividades. Por favor señores si van al cine dedíquense únicamente a disfrutar de la película y procuren atender a las reglas básicas de convivencia y buena educación.

Ahora rezo (ja ja ja) para que las próximas veces que vaya al cine sean como el domingo pasado, en el que mi hermano y yo entramos a una sala con capacidad para más de 300 personas y estuvimos únicamente nosotros disfrutando la función: Slither (James Gunn, 2006). Sólo se escuchaban nuestras risas así como los chomp-chomp y ñam-ñam, patrocinados por nuestro inmenso bote de palomitas.

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Se que no debo aumentar el monto de mis deudas pero no pude resistirme y compré a este precioso, que es igual, aunque en mejores condiciones, al que conservo de cuando era niña.

Monday, May 15, 2006

Agua

Desde hace poco más de dos años dejamos de comprar garrafones de agua para la oficina, la causa fue que la mayoría de las veces sólo tres personas, de diez, pagábamos dicha compra. De esa fecha hasta ahora hemos tenido que recurrir al filtro de agua que se encuentra a unos pasos de la oficina, claro que algunos han preferido caminar casi la misma cantidad de pasos para llegar a la máquina expendedora de refrescos. Yo en lo personal prefiero tomar agua y que conste que lo hago por puro gusto y no por seguir los consejos sobre salud que han puesto tan de moda las campañas publicitarias.

Desde pequeña he mostrado mi preferencia por el agua muy por encima de cualquier tipo de bebida refrescante, y esa preferencia me hizo sufrir muchos disgustos en la infancia ya que, por el contrario de lo que sucede ahora, no se podía conseguir agua embotellada tan fácilmente. Por esta razón mis padres acostumbraban siempre llevar en el auto una jarra llena de agua, no importaba que los recorridos fueran cortos o largos, a mí nunca me faltaba el agua. La única desventaja, en ese entonces, era que al dejar el agua dentro del auto no había manera de preservarla fresca por lo que en ocasiones tenía que beberla poco más que tibia, dependiendo del calor que hiciera. Supongo que a nadie le hará gracia beber agua tibia pero para mí pudo más la fuerza de la costumbre y aún ahora no bebo el agua con hielo o demasiado fría.

Por ahora puedo decir que vivo en el paraíso, en cualquier tienda o puesto callejero puedo encontrar mis preciadas botellas, las que pienso comprar nada más que pueda salir de este lugar, en donde la llave del filtro se ha negado a cooperar para calmar mi sed.

Monday, May 08, 2006

Mucha suerte

En cinco años de trabajar en este museo he recibido poco más de 18 mil correos. Todos los remitentes han recibido una respuesta de mi parte, muchos lo han agradecido y aunque otros tantos no, confío en que mi contestación les haya sido útil.

En ocasiones los agradecimientos de algunas personas me han conmovido, de muchas maneras me han hecho saber que mi trabajo no es en balde. Lo más importante de esta labor es que gracias a ella también he logrado entablar amistad con personas que probablemente nunca conozca personalmente, una de ellas es el Cap. Jorge Bustos, amable cronista del estado de Guerrero, a quien he tenido el placer de ayudar en varias ocasiones. Apenas hoy me he enterado, por medio de su hija, que el capitán se encuentra internado en un hospital de la Ciudad de México, así que le deseo mucha suerte y una pronta recuperación, seguro que las playas de Zihuatanejo ya lo extrañan.

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Una muy feliz noticia

La feliz noticia del día de hoy es la aparición del primer libro de poesía de Ernesto, a quien he recomendado en varias ocasiones en este espacio.

Es una alegría que Ernesto comparta con nosotros el primer resultado de su profundo amor y dedicación por la poesía. No se ustedes pero yo mañana mismo compro mi ejemplar.