Cada tarde mientras los demás pasajeros del autobús en el que viajo soportan el tedio del trayecto, durmiendo o platicando, yo prefiero observar el cielo. Me resulta fascinante ver los diferentes colores que se pueden apreciar cuando va disminuyendo la luz solar.
A partir de esta semana y con el cambio de horario me resulta un poco difícil alcanzar los últimos rayos de luz, pero la enorme ventaja es que el cielo despejado me permite ver las estrellas.
Este mes el cielo nos tiene un regalo especial al permitirnos ver Marte a simple vista y aunque ya lo hemos podido apreciar en otras ocasiones me parece un buen pretexto para voltear hacia el cielo.
Aprovecho para enviarle un saludo a mi terrícola favorito, quien seguramente a estas horas estará enamorándose nuevamente. A él también agradezco el siguiente regalo, la versión de Billy Cafaro de
Marcianita, original de José Imperatore Marcone y Galvarino Villota Alderete.
MarcianitaIgnorada marcianita
aseguran los hombres de ciencia
que en diez años más tú y yo
estaremos tan cerquita
que podremos pasar por el cielo
y hablarnos de amor
Yo que tanto te he soñado
voy a ser el primer pasajero
que viaje hasta donde estás
en la Tierra no he logrado
que lo ya conquistado
se quede comigo nomás
Quiero una chica de Marte
que sea sincera
que no se pinte, ni fume, ni sepa siquiera
lo que es rock and roll
Marcianita, blanca o negra
espigada, pequeña, gordita o delgada
serás mi amor
la distancia nos acerca
y en el año 70
felices seremos los dos.