Muchas veces recibo correos en los que la gente me pregunta si puede "donar" sus tortugas para que vivan en el espejo de agua que se encuentra al centro del patio principal del museo. Utilizan la palabra "donación" cuando lo que en realidad quieren hacer es más bien un abandono. Las razones son diversas, unas pocas son comprensibles, muchas otras no. Me molesta saber que acostumbrados a ver a nuestras mascotas como juguetes para nuestros niños o como accesorios de moda, y como tales tristemente se convierten en artículos desechables. Para algunos padres que escuchan los repetidos reclamos de sus hijos por no tener mascota, una salida fácil es comprar una tortuga de orejas rojas (o tortuga de Florida): es pequeña (me hacen reír, en edad adulta puede llegar a medir hasta 30 centímetros) y aparentemente no requiere de muchos cuidados, lamentablemente al darse cuenta de lo contrario optan por abandonar al animalito. Agradezco que la gente que me escribe intenta buscarle un mejor lugar a las tortugas que ya no quieren, pero de cualquier manera es una situación que pudo haberse evitado de haber sido conscientes de la responsabilidad que implica el tener una mascota en casa.
En fin, no haré más corajes, más bien estoy triste porque mi tortuga Cira murió el fin de semana, lamentablemente ella no resucitó a los tres días. La próxima vez que alguien decida deshacerse de su tortuga la aceptaré porque Cuca y yo nos hemos quedado muy solitas.
Wednesday, April 11, 2007
Thursday, April 05, 2007
Nunca me gustó Brad Pitt






Para algunos estos días de reflexión, para muchos son días de descanso. Mientras la mayoría disfruta de este periodo vacacional, yo me encuentro en la oficina, pensando que sería bueno mostrarles algunos de mis amores platónicos (otros no los puedo mostrar porque igual y ven por casualidad este blog y ahí la magia terminaría...)
Vamos, no me miren así, a poco no están de ensueño.
Tuesday, April 03, 2007
Falsificaciones
Friday, March 23, 2007
El horror cotidiano
Hoy al recibir mi cheque me di cuenta de que aparecía un considerable descuento, al parecer, según dicen, no firme mi tarjeta un par de días del mes de enero... En fin, mientras asimilo lo sucedido tengo que empezar a prepararme para mi clase de mañana: me toca depilación con cera. No quiero que me quiten mis vellitos, me va doler, no es por nada pero soporto más una sesión de seis horas con mi tatuador que una depilación con cera que no tarda ni veinte minutos.
Friday, March 09, 2007
El día en que la mujer olvidó sus llaves
Ayer, por ser mujer (¡Ay, qué bonito detalle!), me dejaron salir temprano del museo así que no pensé en otra cosa que llegar a mi casa lo más pronto posible. Después de pasar dos días fuera lo único que quería era llegar temprano para terminar mis quehaceres pendientes. Lo malo del asunto fue que olvidé las llaves de mi casa en la oficina así que no tuve otra que saltar la reja y tratar de trepar hasta el segundo piso porque me di cuenta de que el pestillo de la ventana de la recámara de mis papás no estaba echado. Desafortunadamente los múltiples intentos por alcanzar la ventana fueron infructuosos. Ya cansada me di por vencida y me resigné a quedarme afuera hasta que alguien más de la familia llegara a abrir la puerta.
Ahora la historia continúa con el diálogo entre el Hombre fiesta y la Viejita poncha pelotas.
Jueves a las 7:00 pm
VPP: (Acostada sobre una cama improvisada de bolsas con ropa. Lentamente se incorpora y dirige la mirada hacia la puerta y hacia el recién llegado) Qué bueno que llegas, creí que iba a tener que esperar hasta más tarde.
HF: (Sin poder contener la risa) ¿Y ahora?, ¿por qué estás acostada allí en el piso como niña de la calle?
VPP: Es que olvidé las llaves y sólo pude saltar la reja. Intenté abrir pero no pude.
HF: (Abriendo la reja y entrando) Ya ves, eso te pasa por no tener amigos.
VPP: Acaso los amigos me hubieran abierto la puerta o la ventana, no verdad.
HF: No, pero al menos hubieras podido irte a alguna de sus casas.
VPP: (Ya completamente incorporada y a punto de entrar después de que HF abriera la puerta) Yo no quiero entrar a otras casa, lo único que quiero es entrar a la mía y encerrarme en mi cuarto (largo, pero muy largo suspiro).
Ahora la historia continúa con el diálogo entre el Hombre fiesta y la Viejita poncha pelotas.
Jueves a las 7:00 pm
VPP: (Acostada sobre una cama improvisada de bolsas con ropa. Lentamente se incorpora y dirige la mirada hacia la puerta y hacia el recién llegado) Qué bueno que llegas, creí que iba a tener que esperar hasta más tarde.
HF: (Sin poder contener la risa) ¿Y ahora?, ¿por qué estás acostada allí en el piso como niña de la calle?
VPP: Es que olvidé las llaves y sólo pude saltar la reja. Intenté abrir pero no pude.
HF: (Abriendo la reja y entrando) Ya ves, eso te pasa por no tener amigos.
VPP: Acaso los amigos me hubieran abierto la puerta o la ventana, no verdad.
HF: No, pero al menos hubieras podido irte a alguna de sus casas.
VPP: (Ya completamente incorporada y a punto de entrar después de que HF abriera la puerta) Yo no quiero entrar a otras casa, lo único que quiero es entrar a la mía y encerrarme en mi cuarto (largo, pero muy largo suspiro).
Subscribe to:
Posts (Atom)

