Tuesday, September 18, 2007

30



Ahora sí son treinta y este es mi regalo.

Friday, September 07, 2007

Que alguien me explique por favor

Pues ya les contaba que después de haber recibido los resultados de la densitometría ósea sentía que el mundo se me venía abajo, ya sentía que cualquier apachurrón en el metrobús, que son diarios y bastantes, me iba a romper uno a uno todos mis huesos. ¡Estás al borde de la ostopenia! me había dicho la médico del trabajo y esas palabras estuvieron dando vueltas en mi cabeza por al menos un par de días.

Pasada la primera impresión y platicando con muchas personas he caído en cuenta que no soy la única que acude a cuanto estudio médico se ofrece, para mi sorpresa tampoco he sido la única que ha obtenido resultados deficientes, incluso, la mayoría de las personas con las que he hablado han tenido que seguir un tratamiento después de haberse realizado el estudio. Luego de informarme mejor y pedir una segunda opinión he descubierto que hay un serio debate sobre confiabilidad de este estudio en particular pero también por la manera en que indiscriminadamente se practica.

Para estar más segura que los resultados fueron correctos me han dicho que debo practicarme una densitometría ósea de cuerpo completo, la cual se realiza con rayos X, con lo que seguro aumentaré la posibilidad de desarrollar cáncer y disminuiré el volumen de mi bolsillo porque el estudio tiene un costo aproximado de 1500 pesos.

Total que no he hecho nada hasta el momento, no he ido a hacerme el estudio ni tampoco he comprado el tratamiento. En el trabajo, la doctora me ha ofrecido un descuento para que pueda adquirir el tratamiento para dos meses (tengo que cumplir con cuatro meses más), justo ahí me di cuenta de que mucho del debate recae en que el negocio de las clínicas y laboratorios farmacéuticos está en ofrecer el estudio de manera gratuita y promocionar, con ofertas y descuentos, los medicamentos. Un poco molesta por todo el asunto resolví comentarle a la doctora que había pedido una segunda opinión, por lo que no compraría el medicamento aún hasta tener unos nuevos resultados. Hubieran visto la cara tan descompuesta que puso, parecía que le había dado una de las peores noticias de su vida, no me dijo más pero ahora que lo pienso qué acaso no es derecho de los pacientes obtener una segunda opinión.

Por última vez, me libero de la hipocondria o me quedo en la bancarrota.

Friday, August 31, 2007

Cuestiones de peso para no seguirme preocupando o adiós a la hipocondria

He leído estas líneas "Occidente ha sustituido la obsesión de la muerte por la de la enfermedad: ya sabemos que vamos a morir, pero queremos morir sin dolor, sin darnos cuenta y lo más rápido posible" y he reflexionado sobre la razón de las mismas. Desde que somos pequeños se nos amenaza con la enfermedad: "Si no comes bien te vas a enfermar", "Afuera hace frío y si no te cubres te vas a enfermar", de esta manera algunos de nosotros crecemos con la preocupación constante de mantener la salud a toda costa para evitar cualquier enfermedad.

En mi caso particular he vivido de cerca la enfermedad dolorosa y terminal de mi abuelo materno, así que he visto el deterioro físico de una persona a la que creía imbatible. Siguiendo con el historial de mi familia, la madre del mismo abuelo de igual manera sufrió la misma enfermedad, sin embargo, ella decidió poner fin a su sufrimiento mediante la ingesta de cianuro. La descripción de la escena no podría ser más terrible. Organizó una comida familiar en la que invitó a todos sus hijos y sus respectivas familias. En medio de la comida ella se levantó y se dirigió al baño. Pasado un tiempo los invitados notaron con extrañeza que ella no volvía a la mesa así que decidieron ver qué pasaba. La encontraron en el cuarto de baño con unos dolores terribles, pero a pesar de todo intentaba mantener una serenidad imposible. Murió a la manera de su elección, rodeada de sus seres más queridos.

Madre e hijo optaron por diferentes maneras de morir o de sobrellevar su enfermedad, mi bisabuela prefirió el termino del sufrimiento mediante el suicidio y mi abuelo calló varios años su enfermedad, aguantando en silencio el sufrimiento, pero disfrutando de una vida sin restricciones médicas, hasta que su cuerpo no pudo seguir ocultando la realidad.

Si reflexiono sobre esto ahora es porque he recibido los resultados de mi densitometría ósea, los cuales no resultaron tan positivos como hubiera esperado. Al principio me sentí deprimida porque justo ahora que estoy por cumplir 30 años he comenzado a recibir recomendaciones diversas en torno a las diferentes maneras en las que puedo mantenerme sana, pero después de haberle dado varias vueltas al asunto que recordado el dicho que dice "el que busca encuentra". Desde que comencé mi vida laboral he estado en constante contacto con información sobre las diferentes enfermedades con mayor incidencia en la población mexicana. Gracias al médico que trabaja en el museo se han realizado campañas de información, vacunación así como la promoción de análisis clínicos diversos. Siempre que algo se anuncia soy de las primeras en acudir así que me han aplicado vacunas, me han pinchado no se cuantas veces el dedo pulgar para realizarme análisis de glucosa, me han pesado, me han medido, me han tomado la presión, me han sacado sangre para realizarme biometrías hemáticas, me han practicado el papanicolau y la colposcopia, en fin he sido una incondicional de lo que se llama "medicina preventiva". Los resultados han sido muy variados y en ocasiones han derivado en costosas visitas a especialistas que por lo general recomiendan estudios más específicos. Muchas de las veces, después del tratamiento respectivo, he regresado a que me practiquen los estudios de revisión y he obtenido los mismos resultados iniciales. Qué me lleva a pensar todo esto, que la mayoría de los estudios arrojan resultados que son comparados con el estándar asentado de acuerdo con variables específicas como lo son la edad, el sexo, mismas que a su vez tienen otros valores a considerar como por ejemplo, la talla corporal. Esto último me parece que es un factor que ha afectado en gran medida los resultados de los múltiples estudios que me he realizado porque jamás he visto que las tablas de lo que supone ser una mujer sana de 30 años considere como peso ideal 45 kilogramos.

Siguiendo con este ejemplo les puedo decir que como fanática de la prevención oportuna he sido blanco de numerosas suspicacias por parte de los médicos, quienes al analizar mi caso específico optan por creer que las "supuestas deficiencias" en mi organismo se deben a un desorden alimenticio. Considero que estar aclarando esta situación a todos a quienes todavía les quede duda es tiempo perdido así que he optado por una manera más sana de pensar y sólamente podré saber la manera en cómo enfrentar una enfermedad y esto será cuando en realidad me encuentre enferma.

Tuesday, August 28, 2007

Dios sabe como acomodar las cosas

Así, sin esperarlo, me topé con la persona que más ansiaba ver en mucho tiempo. Ahora ya no habrá manera de que lo vuelva a perder, a menos que así él lo quiera.

Thursday, August 23, 2007

Duro golpe

Primero fue el delicioso "Pulparindo", ahora son los incomparables "Miguelitos". No hay duda, estamos condenados.