A final de cuentas de los dos gatitos que tenía, solo me quedó uno, uno, uno. La razón fue que durante una noche, el más pequeño se quedó dormido sobre del otro y lo asfixió. El sobreviviente, el de la cola rota, pasó medio día solo antes de que encontrara hogar, la señora que le ayuda a hacer la limpieza a mi abuelita se ofreció a quedarse con él y criarlo, tan sólo espero que tenga una mejor suerte que sus hermanos.
De todas formas agradezco a Elo, Lulú, Johan, Angélica, Omar y Toño por hacerme recomendaciones sobre cómo cuidarlos y qué hacer con ellos durante el poco tiempo que los tuve.
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