Mis dos hermanos y yo no tenemos muchos primos, tan sólo tenemos cuatro, dos por parte de los dos hermanos de mi mamá y otros dos por parte de las tres hermanas de mi papá. En total somos siete y tenemos un rango de edad de 22 y 33 años. Salvo la excepción de mi prima Ariadna, quien se casó hace dos años pero no tiene niños, aún, los seis restantes somos solteros, condición que nos ha convertido en el blanco constante de las habladurías de los vecinos y familiares lejanos. Esta situación no nos ha afectado en lo más mínimo pero al parecer la única contrariada por el hecho de no contar con adiciones recientes a la familia es mi abuela materna, quien el próximo mes cumplirá 74 años y aunque tiene una vitalidad impresionante, sabe que no puede confiarse del destino. Ella desea con toda ilusión el poder conocer a nuestros hijos y hasta ahora nadie ha podido (querido) complacerla.
Mi abuela tiene una habilidad extraordinaria para el tejido con agujas y nos ha hecho infinidad de prendas a lo largo de nuestras cortas vidas. Nosotros hemos portado sus suéteres, pantalones, vestidos, calcetines, gorras, bufandas e incluso trajes de baño. A pesar de que el tejido ha sido una de sus fuentes adicionales de ingresos, en los últimos años el número de prendas realizadas por ella ha disminuido porque se ha sentido un poco cansada. Es así que las noches que dedicaba a tejer las ha cambiado por noches de lectura o televisión.
Hace unos pocos meses me dijo que volvería a tejer porque desea dejar listos varios trajecitos para bebés, para nuestros bebés. Veo su cara llena de tristeza cuando dice esto, sobre todo porque está convencida, a pesar de su fortaleza física, de que está como la canica, "nada más buscando el hoyito".
Apenas el lunes recibí un corrreo de mi prima Ariadna diciéndome que al parecer está embarazada pero que mientras no lo confirmaba que no le dijera a nadie, que sólo yo sabía. De inmediato me alegré pero el tener que guardar este secreto me hizo que lo pasara muy mal, yo quería correr a contárselo a mi abuela pero me contuve. Por la noche entré a su cuarto y vi que estaba terminando uno de los trajecitos que me había dicho, era un precioso traje rosa, con sus pequeños saco, gorra y zapatos. al ver que lo miraba me dijo: "Es uno para Ariadna y uno para tí, para cuando tengan a sus bebés", nuevamente vi que cambió su semblante y advertí la tristeza en sus ojos.
Hoy he recibido la confirmación de mi prima pero dejaré que ella se encargue de difundir la feliz noticia entre la familia. Mi alegría no será completa hasta que vea la cara de mi abuela al enterarse de la noticia que ha esperado con tanta ilusión.
3 comments:
Esto es muy lindo y triste al mismo tiempo; es bueno que escribas estas cosas porque aveces a uno se le olvidan.
Yo que me se toda la historia al leer lo que escribes me doy cuenta una vez más do os hermosos sentimientos que tienes te felicito.
Gracias y saludos a los dos :P
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