Tuesday, August 15, 2006

Bendito ejercicio

Desde hace dos semanas mis diarias caminatas hacia el trabajo, por las mañanas, y hacia la estación de metro, por las tardes, me han devuelto la condición física que necesitaba para no quedarme sin aliento por tan sólo subir las escaleras del museo. Es una vergüenza que lo diga pero desde hace mucho tiempo mi único ejercicio era el abdominal diario que realizo por las mañanas al levantarme de la cama.

Nunca he logrado ser tan disciplinada como para seguir una regular rutina de ejercicios. También ha influido, aunque suene a pretexto, el hecho de que el tiempo libre del que dispongo no es el adecuado debido a los largos recorridos que hago de mi casa al trabajo y viceversa.

Hace algún tiempo me inscribí, junto con una compañera de trabajo, a un gimnasio cerca del museo. Lamentablemente, debido a los numerosos compromisos de mi compañera tuve los pretextos justos para no asistir más, así que dejé ropa para ejercicio recién comprada esperando en el cajón hasta la siguiente oportunidad, misma que aún no ha llegado.

Mientras que muchas personas de las que conozco optan por una rutina de ejercicios a consecuencia del temor que les provoca el sobrepeso, yo, que tengo el problema contrario, estoy considerando seriamente el hecho de crear una disciplina de ejercicios porque a raíz de las caminatas de las últimas semanas mi apetito se ha incrementado considerablemente y he logrado hacer las cinco comidas recomendadas por el médico. Ya era hora de empezar a cuidarme mejor.

2 comments:

Diana said...

Lo bueno es que le ves el lado amable al asunto de los campamentos y no te tiras al piso como muchas niñas lloronas que conozco.

Diana Eileen said...

Me parece que no vale la pena hacer corajes o berrinches, son desgastantes y no conducen a nada bueno. Al mal tiempo buena cara, y mejor cara pongo yo porque debido a mis caminatas me he topado con un chico que ay ay ay.